BPNews #2: Setiembre 26
📄La noticia del mes
🫂 Se celebró el “Encuentro Ciencias del Comportamiento con acento latino”
¿Y si empezamos a hablar de Behavioral Science desde nuestra propia realidad?
El 10 y 11 de septiembre, Bogotá se convirtió en punto de encuentro para expertos y profesionales de las ciencias del comportamiento en el primer Encuentro de Expertos en Ciencias del Comportamiento organizado por la Red de Ciencias del Comportamiento de Colombia y la Universidad de los Andes.
La conversación partió de una pregunta que nos parece fundamental: ¿cómo hacemos Behavioral Science y Behavioral Design desde Latinoamérica, cuando gran parte del conocimiento que usamos viene de contextos muy distintos al nuestro?
Durante dos días se exploraron los desafíos y oportunidades de llevar la disciplina a nuestra región, pasando por temas como su aplicación en el sector público y social, el impacto de las ciencias del comportamiento en la cultura corporativa y el sector financiero, el comportamiento institucional y el rol de la regulación, así como la equidad y la conservación ambiental. Y, por supuesto, no faltaron los talleres para llevar las ideas a la práctica.
Participaron en el evento una diversidad de profesionales muy experimentados en la disciplina, a lo largo de todo latinoamérica. Solo por mencionar a algunos, estuvimos con Maureen Guerrero, William Jiménez, Beatriz Vallejo, Laura Cardona, Jaime Unda, de Colombia; Ana Laura Martínez y Emiliano Díaz del Valle, de México; Francisco Ochoa, de Perú; Marizaura Camões, de Brazil, entre tantos otros ponentes extraordinarios.
Desde Behavioral Pills no podíamos faltar. Carlos Hoyos participó como ponente, mientras que Alex Paraguay estuvo presente como asistente. Además, varios profesionales de nuestra Behavioral Pills Community fueron parte de este encuentro.
Porque si algo nos queda claro después de estos espacios es que Latinoamérica no solo necesita aplicar Behavioral Science: también necesita construirla desde sus propias preguntas, contextos y realidades. Y qué mejor que hacerlo juntos.
🫣El chismecito del mes
🚩 Ariely: Cero en Conducta
Dan Ariely sigue dando de qué hablar. Esta vez, por un paper que publicó junto a Klaus Wertenbroch en 2002 sobre procrastinación y deadlines. Durante más de dos décadas, el estudio se convirtió en una referencia para hablar de cómo los plazos pueden ayudarnos a cumplir nuestras metas. Tiene más de 2.100 citas y sigue apareciendo en cursos de behavioral science, psicología y management.
El problema comenzó cuando los economistas Kyle Hyndman y Alberto Bisin intentaron replicar uno de los experimentos y no lograron reproducir sus resultados. A partir de ahí, recurrieron a Data Colada para analizar forénsicamente los datos originales que habían recibido en 2006. Y aquí empezó el chisme académico: encontraron varias señales bastante difíciles de ignorar. Entre ellas, un efecto estadístico inusualmente grande, participantes con resultados idénticos —los famosos “gemelos”—, correlaciones que deberían haber aparecido pero no estaban y patrones poco naturales en los minutos que los participantes supuestamente habían reportado.
El análisis de Data Colada concluyó que los datos presentaban evidencia de manipulación o fabricación, aunque también dejó claro algo importante: estos análisis no permiten determinar quién manipuló los datos. Wertenbroch, quien señala que nunca tuvo acceso a los datos originales, pidió la retractación del artículo. Ariely, por su parte, publicó un comunicado explicando que no cuenta actualmente con los registros ni con la memoria suficiente para explicar qué ocurrió con los datos de hace más de 20 años.
Finalmente, Psychological Science retractó el paper en septiembre de 2026, señalando que ya no podía garantizar la confiabilidad de sus resultados.
¿Y lo más llamativo? No es el primer paper relacionado con Ariely que termina en una situación similar. En 2021, Data Colada cuestionó los datos de un estudio sobre deshonestidad publicado en 2012 por Lisa Shu, Nina Mazar, Francesca Gino, Dan Ariely y Max Bazerman. Ese trabajo también terminó siendo retractado.
Más allá de los nombres involucrados, estos casos nos llevan a una conversación mucho más grande: la crisis de replicación en las ciencias del comportamiento. Hallazgos muy citados pueden terminar convertidos en libros, charlas, cursos y metodologías que luego damos por sentados. Por eso, más que buscar culpables, estos casos deberían recordarnos algo fundamental: la ciencia avanza cuando sus hallazgos pueden ser cuestionados, revisados y, sobre todo, replicados. Esperamos que cada vez tengamos mejores prácticas para hacer investigaciones más transparentes, replicables y capaces de generar conocimiento en el que podamos confiar.
🎓Un estudio para aprender
¿Y si el problema no era la norma, sino cómo la comunicábamos? Indecopi también opta por Behavioral
Imagina que existe una barrera burocrática que, por ley, debería desaparecer de inmediato. Ahora imagina que, en la práctica, eliminarla toma más de 200 días.
Eso estaba pasando en el Perú.
Francisco Ochoa, Secretario Técnico de Indecopi, el organismo encargado, entre otras cosas, de proteger a los consumidores y promover una competencia justa, detectó junto a su equipo que el proceso para eliminar estas barreras estaba generando más de S/1 millón en costos para ciudadanos y empresas. Y, mientras tanto, algunas barreras ilegales seguían ahí, tranquilas, haciendo de las suyas.
Pero antes de cambiar las reglas, decidieron hacer algo mucho más interesante: investigar el comportamiento de quienes tenían que cumplirlas.
A través de grupos focales y encuestas a funcionarios encontraron dos problemas bastante humanos. Primero, los documentos que enviaban eran largos y estaban escritos en un lenguaje legal que no siempre facilitaba su comprensión. Segundo, muchos funcionarios simplemente no sabían qué tenían que hacer.
De hecho, el 63% no sabía cómo eliminar efectivamente una barrera y el 100% desconocía que existía un reconocimiento para quienes lo hacían voluntariamente.
Así que el problema no parecía ser únicamente de voluntad. También era un problema de comprensión, información y motivación.
Entonces, ¿qué hicieron?
En lugar de crear más documentos, rediseñaron dos de los que ya existían: la resolución de consentimiento y el requerimiento de información.
Y aquí entró la ciencia del comportamiento.
Aplicaron lenguaje sencillo, reduciendo palabras y términos innecesariamente complejos. Usaron saliencia, haciendo que la información importante fuera mucho más visible mediante infografías y una especie de “escalera” que mostraba claramente los pasos a seguir. Y utilizaron framing, adaptando la forma en que se presentaba el mensaje según el comportamiento previo de cada entidad.
Si una entidad no había apelado la decisión y mostraba predisposición a cumplir, recibía un mensaje con enmarcado positivo, destacando los beneficios de eliminar voluntariamente la barrera.
Pero si había apelado y perdido, la estrategia cambiaba: enmarcado negativo, poniendo sobre la mesa las consecuencias de no cumplir, incluyendo los montos exactos de las multas.
Mismo mandato. Distinta manera de comunicarlo.
Y aquí viene lo interesante.
Después de la intervención, el tiempo promedio para eliminar una barrera pasó de 237 a 66 días.
Una reducción del 72%.
Dicho de otra manera: se lograron ahorrar aproximadamente 9 meses de espera en el proceso.
El aprendizaje que deja este caso es potente: cuando queremos cambiar comportamientos, no siempre necesitamos una nueva norma, un nuevo incentivo o una nueva sanción.
A veces, la intervención está en algo mucho más sencillo: hacer que la persona entienda qué tiene que hacer, por qué debería hacerlo y qué ocurrirá si no lo hace.
Porque una norma puede estar perfectamente escrita en el papel. Pero si nadie la entiende, difícilmente cambiará lo que ocurre en la realidad.
Puedes ver su charla en este link (minuto 16:45):
📺Algo para ver en Netflix
Documental “Nada es privado” en Netflix
Este documental explora el caso de Cambridge Analytica y el uso de datos personales para influir en el comportamiento de las personas. Más allá de la historia, creemos que es una buena oportunidad para hacernos algunas preguntas incómodas sobre la disciplina que practicamos: ¿hasta dónde podemos llegar cuando diseñamos comportamientos? ¿Qué responsabilidades tenemos cuando nuestro trabajo tiene el poder de influir en las decisiones de otros? Una buena película para recordar que, en Behavioral Science, no todo lo que podemos hacer necesariamente significa que debamos hacerlo.